Rock setentero con estrías sureñas, jazz-rock-blues en un envoltorio para regalo, virtuosismo descabellado y todo ello adornado con aires psicodélicos. Detrás de todo esto nos encontramos al virtuoso guitarrista Ethan Miller encabezando a Howlin Rain, su otra formación. Y es que a Miller muchos ya lo conocemos de cerca, pues es la esencia de los Comets On Fire, grupo más excéntrico si cabe y en el que se mezclan hard-rock, noise y psicodelia.
A Miller, le acompañan Ian Gradek al bajo y el guitarrista rítmico Mike Jackson, que ya participaron en el anterior álbum homónimo Howlin Rain (Birdman, 2006), mientras que el multi-instrumentalista Joel Robinow (teclados, voces e instrumentos de viento) y el batería Garrett Goddard completan el quinteto.
Magnificent Fiend (Birdman, 2008), segundo disco de la formación, nos sigue enganchando como su predecesor. En esta ocasión Howlin Rain nos susurran con un jazz introductorio (Réquiem), nos golpean con guitarrazos con Wah-Wahs y Hamonds (Dancers at the End of, Goodbye Ruby), nos dejan sin habla con finales de canción realmente espectaculares (Lord Have Mercy) y hasta hay sitio para alguna balada (Nomands, Riverboat). Ocho canciones que será difícil que nos pasen desapercibidas.
Un disco recomendado para todos los amantes del buen rock, con ganas de recuperar sonidos y aires setenteros. Una hermosura de composición que nos recuerda en momentos a Hendrix, Steppenwolf, Cream o a los Black Crowes. Si, puede parecer que estemos hablando de retro-rock, pero es que nos encanta.
Una de las cosas que descubres de primeras cuando escuchas
El sonido sureño de 


Como habéis podido comprobar en la barra lateral del blog, o en mi last.fm últimamente estoy escuchando mucho a Scott Walker, un genio donde los haya. Estoy preparando unos pequeños reportajes sobre su figura que pronto podréis leer en la web de AltaFidelidad. Todo esto viene a raíz de su DVD documental 30th Century Man que visioné hace unos días, que hizo que me bajara toda la discografía que no tenía de Walker.