
Prairie wind (Reprise, 2005) fue un álbum que Neil Young grabó tras superar un aneurisma cerebral y la pérdida de su padre. Esa experiencia fue la que le impulsó a escribir las letras de su vuelta a los sonidos country-folk acústicos, ya iniciados en Harvest (Reprise, 1972) y seguidos por Harvest moon (Reprise, 1992). Tras grabar las piezas que compondrían su nuevo álbum, Young decidió que podía ofrecer un conjunto de conciertos antes de que el disco estuviera en las tiendas, brindando así una premiere mundial de su nuevo trabajo.
En esa época, el director de cine Jonathan Demme -ganador de un Oscar al mejor director por El silencio de los corderos (1991)-, se tomaba un año sabático y se interesó por su amigo Neil Young, quien ya colaboró en su film Philadelphia con una canción. Demme preguntó a Young si estaba trabajando en algún proyecto y entre los dos decidieron que sería bonito filmar ese estreno mundial de su nuevo disco, por lo que ambos se pusieron a trabajar en ello. Heart of gold nace de esa unión, y su reciente lanzamiento en formato DVD es la ocasión perfecta para acercarse a tan magnífica iniciativa.
Neil Young ya ha publicado varios DVDs musicales a lo largo de su carrera, y para Jonathan Demme tampoco es nuevo el oficio, ya que en 1984 dirigió la película Stop making sense, del grupo Talking Heads, y también ha dirigido algunos videoclips para gente como Bruce Springsteen, Pretenders, UB40 o Suzanne Vega. El trabajo que ahora nos ocupa, sin embargo, es un retrato musical íntimo. No sé si haber sido un gran seguidor de toda la carrera de Neil Young le dará a mis palabras un carácter menos objetivo al realizar comentarios sobre el film, pero tanto si te gusta este músico americano de orígenes canadienses como si se desconoce su trayectoria, este documento debería ser de visión obligada para los amantes de la buena música y del cine en general, porque está enfocado, sin más, a todos los aficionados al cine y a la música.
Filmado en el célebre Ryman Auditorium, histórica residencia del Grand Old Olry de Nashville, Neil Young se acompaña en el escenario de viejos amigos, entre ellos la estrella del country Emmylou Harris, Pegi Young (mujer de Neil) y el guitarrista Ben Keith. Y no sólo se repasa en su totalidad el disco Prairie wind, sino que Young también interpreta algunas otras canciones, como Harvest moon, Heart of gold, Old man, Comes a time o Needle and the damage done. El recital está grabado, además, de una manera especial: no encontraremos ningún plano del público, tan sólo de Neil Young y su banda. Casi de manera minimalista, descubrimos largas tomas en las que nada interrumpe la visión que tenemos del espectáculo. Un total de ocho cámaras, todas ellas fijas y a una distancia a la que fueran imperceptibles para los músicos, se utilizaron para la filmación. No hay ningún movimiento de las mismas, exceptuando una steadycam que se usa en muy pocos momentos, lo que hace que tengamos una perspectiva única y emotiva. Un montaje muy detallado y una fotografía muy cuidada capturan perfectamente la esencia de Neil Young en lo que podríamos definir como su perfecta expresión.
La edición especial para coleccionistas del DVD se acompaña de un buen puñado de extras, entre los que destacan los que recogen el proceso de preparación del concierto, con los ensayos narrados por el director Johnathan Demme, las entrevistas que el director hizo a Neil y a sus compañeros de escenario, curiosidades sobre el origen de sus guitarras, entre ellas la que perteneció a Hank Williams (recomendada la visión del tema This old guitar), y un extracto de la actuación de Young en el Show de Johnny Cash en 1971.
En definitiva, nos encontramos ante un documento de obligado visionado para todos los seguidores de Neil Young. Es poco probable que volvamos a tener oportunidad de ver y escuchar tan de cerca al músico, en su estado más puro. Sus guitarras acústicas nunca sonarán mejor ni brillarán tanto. ¿Es lo más cerca que estaremos de Neil Young?
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