
Una de las mejores series de ciencia-ficción que hay actualmente en antena. En Estados Unidos se está emitiendo la tercera temporada, yo la estoy siguiendo con muchas ganas semana tras semana. Los giros argumentales, los actores y los efectos especiales son quizás lo mejor de la serie. Actualmente la serie está por el episodio numero 13 de los 20 que hay planeados. Los indices de audiencia son bastante modestos (comparados con series de gran éxito como Lost o 24) pero es porque se emite por cable, con lo que mucha gente de Estados Unidos no la puede ver. Doy gracias a la gran Internet (fíjese en la mayúscula) por dejarme la posibilidad de seguirla semanalmente.
El guión es bastante bueno, no se hacen pesados los episodios, creando un poco de expectativa en algunas situaciones que normalmente resuelven pasados unos episodios. El elenco de actores es espectacular, la mayoría no eran muy conocidos antes de empezar la serie. Destacaría las actuaciones del personaje Gaius Baltar, de muchos de los Cylons que normalmente tienen que interpretarse de distinto modo y del comandante (almirante en esta tercera temporada) Adama. Los efectos especiales son creíbles y las infografias en 3D de las naves están muy logradas, sobretodo esos movimientos de cámara tan característicos de la serie, que estoy seguro que crea escuela.
Han pasado más de 40 años desde que los humanos de las doce colonias de Kobol lucharon contra los Cylons, robots con inteligencia que se volvieron contra sus creadores con resultados mortales. Los robots habían respetado el armisticio que dio por finalizada la Guerra Cylon, pero la promesa de unas relaciones diplomáticas entre los hombres y las máquinas nunca se materializaron. Los Cylon permanecieron tranquilos durante años y pronto su amenaza fue olvidada.
La Nave Galactica sirvió con honor en la Guerra Cylon, pero ahora los tiempos han cambiado. Con 50 años a sus espaldas, la vieja nave ahora permanece como una reliquia de aquella era. En la época de apogeo de la Galactica, su tecnología era deliberadamente simple, para mantener alejados a los enemigos Cylon, que podían infiltrarse en todos los sistemas informáticos excepto los más básicos y simples. Pero en la era post-Cylon, la nave se ha vuelto obsoleta. Ahora, esta veterana nave de guerra, que una vez fue el orgullo de la flota de las colonias, está a punto de ser retirada y convertida en un museo volante. El Comandante Adama (Edward James Olmos, Rumores que matan) observa con emociones mezcladas como su nave se va a convertir en una atracción turística y como grupos de civiles se preparan para pasear por sus pasillos.
Por ahora, Adama sigue estando al mando de la Galactica, pero tiene claro que el final está cerca. Los preparativos para la ceremonia están a punto de terminar. La Ministra de Educación Laura Roslin (Mary McDonnell, Donnie Darko) ha llegado para ser testigo del cambio e incluso el hijo de Aldama, Lee, también llamado Apollo (Jamie Bamber, Hermanos de sangre), y que no mantiene una buena relación con su padre, ha sido reclutado para participar en la exhibición aérea que marcará el retiro oficial de la Galactica.
Mientras, en Caprica, una de las doce colonias, Gaius Baltar (James Callis, El diario de Bridget Jones), un científico habilidoso y éticamente cuestionable, sin darse cuenta, ha abierto la puerta al más mortal de los enemigos de la raza humana. Dejando que su lujuria se imponga sobre su buen juicio, Baltar se relaciona con una joven mujer (Tricia Helfer) que esconde un secreto impensable. Brillante, al igual que hermosa, ella ayuda a Baltar a diseñar el programa de navegación de la flota de las colonias, planando usar los conocimientos que logre del sistema informático del Departamento de Defensa para su propio beneficio. Pero su gran secreto es que en realidad, esta mujer es una nueva variedad de Cylon, virtualmente indistinguible para los humanos. Conocida sólo como Número 6, ella y el resto de su “compañía” planean destruir a toda la raza humana.
El ataque es rápido y mortal. Nubes originadas por numerosas explosiones se multiplican sobre la superficie de Caprica y el resto de colonias mientras las ciudades son destruídas mediante ataques termonucleares. En el espacio, la moderna flota de los humanos, completamente informatizadas, son inútiles contra las naves Cylon. La destrucción es casi total. Los líderes de las doce colonias han sido aniquilados. Laura Roslin, originalmente en el puesto 43 de la línea de sucesión, se ve convertida en la nueva presidenta; y Adama, comandante de una nave museo, se ha convertido en el oficial militar de mayor rango que queda con vida.
Mientras el ataque de los Cylon continúa, la raza humana pelea lo mejor que puede, pero la batalla está perdida antes de empezar. Laura y Adama se ven obligados a sacrificar la vida de unos pocos para salvar a la mayoría. Todo y todos están dedicados a preservar el futuro de la raza humana, los niños y lo que queda de los grande genios de la humanidad… genios como Baltar. Al final, Aldama tiene que volver a la acción y dirige un grupo de naves de guerra, incluyendo la de su mejor piloto, Kara “Starbuck” Thrace (Katee Sackhoff, Halloween Resurrección) y a su propio hijo Apollo a lo que parece una batalla interminable. Juntos, deberán de afrontar la decisión final. ¿Librarán la batalla definitiva contra los Cylon, esperando un triunfo contra todo pronóstico… o se irán a la busca de un nuevo mundo hospitalario?
En nuestro país creo han emitido la segunda temporada por algún canal de la televisión digital. No he tenido ocasión de poder ver algun episodio doblado para poder comentar su nivel. Como siempre recomiendo el uso de la versión original en todos sus sentidos. Nunca me cansaré de decirlo, hay que ver más cine/series en su versión original. Con esto no quiero decir que los doblajes sean malos (que en algunos casos lo son), sino que normalmente en las series de televisión se usa un tipo de doblaje con pocos recursos, causados por la rapidez de producción ya que las cadenas quieren empezar a emitir esa serie lo antes posible. La diferencia entre un doblaje de una serie al de un film es, en muchos de los casos, abismal.








